En los últimos capítulos de Levítico conocemos dos periodos claves para el pueblo de Israel relacionados entre sí: el año sabático y el año de jubileo. La base para estos tiempos sagrados era el temor al Señor y el recuerdo de que tanto la tierra como el pueblo le pertenecen a Él. La conducta que se le exigía al pueblo era justamente que fuera el reflejo de la acción divina de liberar y proveer. Esta exigencia indicaba que la tierra debía descansar después de seis años de siembra, cultivo y cosecha (25:2-5). Durante el año sabático todos se alimentarían de lo que la tierra produjera por si sola. Esta actitud indicaría la dedicación a Dios y sería un reconocimiento de que todo le pertenece.
Sería un tiempo de redención para la tierra y para sus habitantes, en el que las propiedades serían restituidas y los esclavos quedarían libres.
La idea del Jubileo, también conocido como “el año de liberación de Señor” viene del hebreo Yobel (יובל), que significa “cuerno de carnero”. En el antiguo Israel, este cuerno resonaba por todo el territorio para marcar el comienzo de un periodo sagrado. Después de que pasaban siete años sabáticos llegaba el año de jubileo, que comenzaba en el día del Perdón. La antigua versión griega de la Biblia tradujo este término como áphesis que significa “liberación” o incluso “perdón”. En este año se perdonaban deudas, se liberaban esclavos y se restituían tierras. Sería un tiempo de redención para la tierra y para sus habitantes, en el que las propiedades serían restituidas y los esclavos quedarían libres. Los versículos 25:18-22 exhortan al pueblo a la obediencia, afirmando que, si así proceden, la tierra dará su fruto, y comerán hasta saciarse, y allí vivirán seguros (25:19).
Como embajadores del reino de Cristo en la tierra debemos ser promotores de justicia.
Sin embargo, el jubileo no se trata solo de un periodo ritual, sino que era un elemento que debía afectar profundamente a la existencia del pueblo de Israel. Dios se preocupaba de que todos tuvieran sustento y nadie quedara desamparado. El jubileo da por sentado de que Dios es el dueño de la tierra y que él la distribuye equitativamente. Por otro lado, apunta al mantenimiento de la unidad familiar. Estos textos enseñan principios de justicia social y reflejan el mismo carácter de Dios. Lo que primaba era el bien común, pues traía la preciosa posibilidad de comenzar de nuevo. Como embajadores del reino de Cristo en la tierra debemos ser promotores de justicia. Para nosotros es una advertencia también contra la codicia y un llamado de atención a vivir por la fe y confianza en Dios.
El jubileo es, por lo tanto, un excelente punto de partida para recuperar la dimensión económica, familiar y ecológica de la tierra en la misión de la iglesia.
Desde la perspectiva de Jesucristo, según Lucas 4:19, el término jubileo se usa con la connotación de liberación; la gracia y favor de Dios que él mismo vino a proclamar en la historia. Jesucristo enseñó que la bendición del sustento material diario sería para las personas que dejaran de preocuparse por el mismo, pusieran su confianza en el Dios provisor, y concentraran su atención en lo más importante desde la perspectiva de Dios: el reino de Dios y su justicia (Mt 6:31-33). El jubileo de cierta manera nos recuerda al pago de la deuda que Jesucrito hizo por nosotros: clavó nuestros pecados en la cruz de una vez por todas. Esta celebración, por lo tanto, es un excelente punto de partida para recuperar la dimensión económica, familiar y ecológica de la tierra en la misión de la iglesia, que es misión del reino de Dios y su justicia.
Preguntas de Reflexión y Fe
¿De qué manera el manejo de nuestros bienes refleja confianza real en la provisión divina?
¿Qué estamos dispuestos a hacer con nuestras pertenencias y privilegios para favorecer a nuestro prójimo?
En el año de liberación del Señor se restauraban todas las cosas, era una oportunidad de redención que reflejaba la justicia social y la gracia de Dios. ¿Cómo podemos hoy celebrar el jubileo en todos los ámbitos de nuestra vida: económico, familiar y ecológico?
Ester Güeto


